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La locura de Lord Odran

imageMediante un hechizo que él mismo había creado y el sacrificio de numerosas almas, Lord Odran, un poderoso arcano especializado en el estudio de las distorsiones temporales, abrió un portal que le permitió acceder al Abismo, y partió en busca de los dioses, en un intento por restablecer la comunicación que se había perdido cuando éstos abandonaron Tyria. Odran esperaba, como el rey Doric siglos antes de su época, poder ganarse el favor de los dioses y devolver la paz a su hogar.

Pero los espíritus de aquellos que dieron sus vidas para obtener acceso al otro mundo se enfurecieron con esta intrusión. Su cólera se volvió hacia Lord Odran, a quien atacaron con su legendario poder colectivo. No obstante, ya habían pasado cientos de años desde que no interactuaban con el mundo físico, y ninguno de ellos lo había hecho en su forma espectral. Aunque en vida habían sido muy poderosos, no pudieron afectar a la manifestación física del noble mago… todavía. En el reino de los muertos era intocable, y eso le permitió viajar por la Sala de los Héroes, comunicarse con los dioses e ir donde se le antojase.
Con el paso de los años, Lord Odran aprendió a utilizar el Abismo para viajar por el universo. Abrió portales en casi todos los mundos y lo convirtió en su puerta de enlace personal. Pero, a pesar de su perspicacia, el noble mago no era más que un mortal, y llegó un día en el que los espíritus de la Sala de los Héroes descubrieron la forma de interactuar con el mundo corpóreo. El último viaje físico de Odran a través del Abismo le costó la vida, su vida como mortal. El noble mago fue reducido a jirones por cientos de almas encolerizadas que se cobraron las transgresiones del mago.

Tras la muerte del cuerpo mortal de Odran, las protecciones y los encantamientos que mantenían ocultos los portales desaparecieron y las entradas a la Sala de los Héroes quedaron abiertas para todo aquel que pudiese encontrarlas. Pero el noble mago había sido prudente; sabiendo que algún día él mismo podría refugiarse en la Sala de los Héroes, escondió los portales en los lugares más peligrosos y traicioneros que pudo hallar. Supuso que el miedo a la muerte mantendría alejados a los cobardes.

Sin embargo, el tiempo ha transcurrido y ha puesto de manifiesto que Odran, al igual que los dioses antes que él, subestimó la avaricia de los hombres. Con el paso de los años, las ubicaciones de los portales han quedado al descubierto. Aunque sigue siendo difícil llegar a ellos, hay hombres con la habilidad y el coraje necesarios para alcanzarlos, y el número de intrusos que penetran en la Sala de los Héroes crece día a día.

En su interior se libra una feroz y eterna batalla por la supremacía. Los espíritus residentes se han aficionado a enfrentar a los grupos de mortales unos contra otros por diversión, a cruzar apuestas sobre quiénes llegarán más lejos y a conceder especial ayuda a los que gozan de sus favores. El control de la Sala tiene sus compensaciones… pero también su precio.