El Desierto de Cristal
Las leyendas cuentan que hubo una época, hace miles de años, en la que el Desierto de Cristal estaba cubierto de agua. En ellas se afirma también que los propios dioses elevaron la tierra, dejándola desnuda y vacía para que las criaturas solitarias del mundo pudiesen tener un hogar donde vivir. Si éstas son ciertas, los humanos no estaban entre los seres para los que se crearon esas tierras. Ha habido humanos que han intentado establecerse en el desierto, pero todos ellos han fracasado de forma estrepitosa, dejando únicamente tras de sí los imponentes monumentos que construyeron para proclamar su breve triunfo sobre ese duro territorio.
El clima en el Desierto de Cristal es cálido e inclemente. Los vientos soplan con fuerza, desplazando las dunas, cubriendo el presente y descubriendo el pasado. Al examinar la arena de cerca, se puede apreciar que cada grano es, en realidad, un minúsculo y agudo cristal. En lugares aislados, el constante e implacable viento ha revelado formaciones cristalinas más grandes.





















