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Las facciones vasallas

Los Luxon, al igual que sus eternos enemigos los Kurzick, son desde hace mucho tiempo “vasallos” de Cantha: pueblos absorbidos económica y políticamente por el imperio, pero a los que se les dio derecho a ocupar tierras y mantener su propia organización. Los Luxon odian a muerte a los Kurzick, sus competidores por el poder y los territorios, y viceversa. Pero hubo un tiempo en que los dos pueblos vasallos estaban en paz. La paz se hizo añicos cuando Shiro Tagachi mató al 27º emperador hace 200 años. Aunque los campeones de los Luxon y los Kurzick asesinaron a Shiro y vengaron la muerte del emperador, murieron junto con miles de personas cuando el Viento de Jade arrasó con todo. Los Luxon y los Kurzick se convirtieron en enemigos desde entonces.

Los Luxon del Mar de Jade

Durante escasos segundos tras morir Shiro, una tormenta cayó sobre el mar y las olas alcanzaron cientos de metros de altura. Instantes después todo quedó congelado, pero no por una repentina ola de frío: el mar no se había vuelto de hielo. Se había vuelto de jade. Para sobrevivir, los Luxon tuvieron que adaptarse a una vida literalmente congelada, incapaces de llevar mercancías a los mercados o incluso navegar a las islas cercanas en busca de agua fresca. Sus barcos mercantes se habían quedado fosilizados en el mar de piedra y las corrientes que antaño los habían llevado a tierras lejanas eran ahora inmóviles como un cristal.

Los Luxon, siempre un pueblo de navegantes, se convirtieron en nómadas de un mar sin vida. Tuvieron que buscar formas de adaptar sus barcos gigantes a las olas de jade. Ahora llevan a cabo impresionantes extracciones mineras en el mar de piedra y no dejan de descubrir rarezas mágicas y recursos mágicos entre la vida que habita entre sus inamovibles olas.

Ahora mismo los Luxon están divididos en tres clanes diferentes: el de la Serpiente, la Tortuga y el Escarabajo. Para mantener el orden, los Luxon han delegado la autoridad a su Consejo de Sabios, cuyos miembros se reúnen todos los años para modificar y aprobar la “constitución” que los clanes deberán seguir durante los doce meses siguientes. A pesar de que los clanes siempre están luchando entre ellos, no lo hacen por enemistad sino más bien para comprobar quién es el más fuerte y poderoso. Las batallas las suelen disputar los campeones de cada clan, acompañados de sus guardias de élite. Pero por muy enfrentados que estén estos clanes, todos se unen como hermanos cuando llega el momento de darles a los Kurzick una lección.

Los Kurzick del Bosque de Echovald

Cuando el Viento de Jade sopló las ramas del Bosque de Echovald, todo se convirtió en piedra. Los pájaros cayeron al suelo mientras emprendían vuelo. Los ciervos que corrían de carne y hueso se quedaron como estatuas vivientes. Ahora, dos siglos más tarde, la vida ha vuelto tímidamente. Los Kurzick fueron los primeros que se atrevieron a volver al bosque. Se adaptaron al suelo petrificado y comenzaron a esculpir sus vidas en este nuevo paisaje.

Para los devotos Kurzick, todo supone un presagio. Una señal de lo que está por venir. Encuentran un mensaje divino y un significado en todo lo que ven. Esta sociedad tan religiosa está regida por el Consejo de Nobles, quien toma las decisiones y redacta las leyes sólo tras recibir consejo de los líderes espirituales, llamados Redentores. Además, los Kurzick están gobernados por familias nobles cuyos orígenes se remontan a los primeros días del reino de Cantha.

Existen cinco casas principales, pero hay dos que son las más poderosas e influyentes. Lo normal es que todas las casas discutan entre ellas, pero cuando llega el momento de luchar contra los Luxon, todas olvidan sus rencillas internas y se unen contra su más acérrimo enemigo. Desde que murió Shiro y el bosque quedase petrificado, los Kurzick han construido sus casas y catedrales en los enormes troncos de piedra que lo conforman. Su cultura está llena de ceremonias, rituales y tradiciones, y esto se refleja en su elaborada arquitectura.

Los Tengu de Cantha

Los Tengu son una especie única de humanoides con forma de pájaro que viven en Tyria y Cantha. Las hembras suelen ser más grandes que los machos, aunque su plumaje es escaso, a menudo deslustrado. Perdieron la habilidad para volar en algún momento distante de su pasado, pero pueden usar las manos para blandir cualquier tipo de arma cuando quieran. Los Tengu odian la comida cocinada y viven a base de carne fresca.

Los Tengu Angchu de Cantha llevan mucho tiempo separados de sus parientes del norte; aunque los mercaderes viajan con frecuencia hacia Tyria, pocos son los que llevan pasajeros Tengu. Los Angchu son una de las dos tribus de Tengu que viven en Cantha y son la más pacífica de las dos. (Los Tengu Sensali, más primitivos y bélicos, atacarán a cualquier humano —y Angchu— que se les cruce). Los Angchu han forjado un estilo de vida al lado de los humanos que controlan sus tierras, mientras que los Sensali prefieren vivir como nómadas. Han aprendido formas más inteligentes de convivir y siempre suelen estar en paz con sus vecinos humanos. Los Angchu reservan la mayor parte de su odio hacia los yetis de las montañas, sus más acérrimos enemigos desde los días antes de que Cantha existiera siquiera como unión unificada. Los canthianos aceptan a los Tengu Angchu, pero muy pocos los consideran como si fueran seres humanos.

El asentamiento Angchu más grande se llama Aerie en el idioma de Tyria (que sustituyó al antiguo canthiano hace mucho tiempo, incluso en el continente meridional). Las dos tribus tienen varios nombres para este lugar, pero siempre lo llaman Aerie cuando hablan con forasteros. Aerie está gobernada por Soar Garranoble, un viejo gruñón pero respetado Tengu que actúa como alcalde, gobernador, juez y (si es necesario) verdugo. Muchos canthianos le atribuyen a él la duradera paz entre los humanos de Cantha y Aerie. Pero incluso Soar Garranoble no puede hacerse responsable si algún incauto humano intenta infiltrarse en Aerie (o en las demás aldeas de los Tengu) durante los duros meses de invierno. En esta época, cuando la carne fresca escasea, los Angchu pueden llegar a ser tan hostiles como sus primos los Sensali.